En las últimas semanas, en cualquier esquina de #Manzanillo donde se congregan dos o más hijos de esta tierra, el tema es uno solo, y quema en la boca, las nuevas y agresivas pretensiones de #Washington hacia Cuba.
La administración #Trump, en un despliegue de prepotencia que ya no disimula, ha vuelto su mirada imperial hacia la Isla.
No contentos con el andamiaje legal de un #bloqueo que ahoga, con la inclusión en una lista infame de supuestos patrocinadores del terrorismo, ahora lanzan la última y más insólita de las acusaciones.
Y es que usted, los manzanilleros, y todos los cubanos, somos considerados una amenaza para la seguridad nacional de los #EstadosUnidos .
Ante esta declaración, que raya en lo grotesco, algunos que por aquí se autotitulan apolíticos, antirrevolucionarios, anexionistas o simplemente indecisos, han tratado de escurrir o minimizar la real amenaza.
Son capaces de decir que esa designación no los incluye a ellos, que son aliados del norte, en un grave error de cálculo, pues la historia demuestra que cuando el ejército estadounidense decide actuar, su maquinaria bélica no distingue entre supuestos amigos o enemigos, el polvo y el hierro no hacen distinciones políticas.
El patrón, además, es tan viejo como el imperio mismo, primero, inventar el pretexto, y una vez más lo demostraron al llegar al secuestro en una acusación fabricada al presidente constitucional de #Venezuela, #NicolásMaduro.
Hoy nos señalan a nosotros como amenaza ¿Qué seguirá? Ya lo insinúan en la fabricación de causas, y no dudemos que pudieran armar el show esgrimiendo la existencia de bases rusas o chinas en nuestro suelo, o hasta de un misilito nuclear escondido en alguna loma.
Y es que sabemos que no les tiembla el pulso para lo descabellado, como bien intuía el #Che, en la mentalidad yanqui no cabe ni un tantito así de respeto a la soberanía ajena, por tanto no confiarse en lo más mínimo.
Frente a este escenario, más allá de cómo piense cada cual, hay una certeza que debe unirnos; para evitar o enfrentar una agresión, tenemos que saber cuál es nuestro lugar, y ese no es otro que la defensa de esta tierra, porque todos, al fin y al cabo, somos cubanos.
Trump lo ha dicho sin tapujos; #Cuba no podrá resistir, habló de entrar y acabar con lo que queda, una prueba concreta para los que aún dudaban o minimizaban el bloqueo, ahí está la confirmación; es una guerra económica activa, diseñada para asfixiar, y para multiplicar las carencias y luego culpar al gobierno.
Pero no se detienen ahí; ahora amenazan con un bloqueo naval para impedir la entrada de combustible, les da igual si se paralizan hospitales, escuelas o la economía familiar. Su objetivo es la rendición por hambre y desesperación.
La orden es clara: ni un dólar más, ni un litro más de petróleo venezolano para #Cuba", presionan a #México y amenazan con sanciones a cualquier país que ose vendernos crudo.
Es aquí donde la solidaridad internacional, tantas veces proclamada en cumbres y foros, debe dejar de ser retórica y convertirse en acción. Los mecanismos de integración a los que Cuba pertenece, el Grupo #BRICS incluido, tienen la palabra y Es la hora de demostrar que el bloque si puede enfrentar e imponerse el eje unipolar.
En estos días de conversaciones apremiantes en el parque o en la bodega, también se escucha a algunos sugerir que Cuba debería llegar a un acuerdo a cualquier costo.
Pero la dignidad no es negociable, Cuba siempre ha estado dispuesta al diálogo civilizado, pero sin injerencias y sin condiciones que socaven su soberanía.
La pregunta es de pura lógica ¿por qué un país extranjero ha de dictar lo que hacemos dentro de nuestra casa? Es la actitud del posesivo: "si no eres mío, no serás de nadie" y buscará cualquier medio que justifique el fin.
Esa ha sido la esencia de la política estadounidense hacia Cuba durante casi siete décadas.
Y ahora alguien, por ahí, especula que Cuba será más fácil que Venezuela, puede que en tecnología nos lleven ventaja, cierto.
Pero se olvidan de algo esencial y es que a los cubanos, cuando se trata de defender el suelo propio, nos sobra coraje, nos sobra historia y, nos sobra machete.
La hora no es de división, sino de conciencia clara, el desafío está planteado, y Manzanillo, como toda Cuba, sabe que en la unidad de su pueblo está su fortaleza inquebrantable.
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