La historia, esa maestra implacable, nos ofrece una lección que se repite y es que los imperios, en su arrogancia, subestiman la voluntad de los pueblos que creen pequeños.
En las últimas semanas, voces desde el poder en #Washington han cruzado, una vez más, la línea roja de la soberanía, insinuando que solo resta la agresión como opción contra #Cuba.
Es una declaración de injerencia descarnada, una muestra de prepotencia que, lejos de amedrentar, activa la memoria histórica y el legado estratégico de la nación cubana.
Frente a esta retórica belicista, la respuesta de los cubanos no se encuentra en la exhibición de arsenales de alta tecnología, sino en la movilización de su capital humano y su cohesión social.
Cada fin de semana, por ejemplo en #Manzanillo, y en cada territorio, esa respuesta toma forma concreta en la preparación popular para la defensa.
Son ejercicios que trascienden lo militar; son la materialización del principio martiano de que la patria se defiende "con todos y para el bien de todos".
Por ello #JoséMartí, nuestro Héroe Nacional, enseñó que la libertad no se suplica, se defiende con preparación y dignidad.
Él, que vivió en las entrañas del monstruo, alertó sobre sus ansias expansionistas y fundó la guerra necesaria no como un acto de odio, sino como un acto de amor y creación, y hoy, esa preparación es la encarnación de su advertencia.
La reciente experiencia en #Venezuela, con intentos de agresión e incursiones mercenarias, sirve de espejo brutal y aleccionador.
Demuestra, de manera cruda, que el fuego enemigo no discrimina entre militantes, críticos o indecisos, ataca a la nación en su conjunto.
Por ello, la preparación que se impulsa desde las comunidades no es un acto partidista, es un deber de supervivencia nacional.
Es la comprensión de que, ante una agresión, el lugar que nos corresponde a cada cual, joven, adulto, profesional, obrero, mujer o intelectual está definido en la defensa del suelo que nos vio nacer.
El carácter de los cubanos, probado en #PlayaGirón y día a día contra un cúmulo de leyes y resoluciones que hacen el férreo #bloqueo, no reside en misiles, sino en la valentía y resistencia forjadas en siglos de lucha.
Es la unidad inquebrantable, esa que el enemigo no logra descifrar ni quebrar, y constituye arma estratégica por excelencia, por ello prepararse no es anhelar el conflicto sino la forma más efectiva de preservar la #paz y disuadir a quienes la amenazan.
En este momento crucial, la mayor fortaleza es la conciencia colectiva, saber que la única forma de resistir y vencer es estar unidos, instruidos y organizados.
La defensa de la patria, como soñó Martí, deja de ser una tarea exclusiva de soldados y se convierte en el quehacer sagrado de todo un pueblo.
Esa es la trinchera que hoy, en Manzanillo y en toda Cuba, se fortalece, una trinchera moral e indestructible, hecha de razón, historia y corazón unido.
La preparación es, en esencia, el acto de fe más profundo en el futuro de la nación, es la certeza de que, ante cualquier osadía, Cuba sabrá responder no con el odio que le profesan, sino con la entereza indomable que la define.
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